martes, 17 de junio de 2014

Salvador, belo sono

Qué otras cosas aparte del fútbol y la música terminan por unir a hombres y mujeres de cualquier nacionalidad, edad o clase social? 




Con mi portugués un poco más fluido, recorrí el fin de semana uno de los atractivos de esta ciudad: El barrio de Pelourinho. Sus calles se asemejan a una combinación entre Barranco y La Punta (aunque también podría ser a Chucuito en el Callao).

La diversidad de sus colores junto con su arquitectura colonial la vuelven tan agradable como impredecible. Claro, y es que mientras uno va paseando por sus negocios y tomándose alguna foto, #nomejodanconlosselfies, la lluvia puede obligarte a suspender tu recorrido.





La primera rueda de este mundial ha terminado. Los resultados han sido bastante buenos. Justamente ayer volví al Arena Fonte Nova y disfruté de la segunda mejor goleada. #byebyeCR7.
Podría decirse que estuve presente en las dos goleadas de este #Brasil2014. Llámalo suerte si quieres.

Otra de las cosas que llamó mi atención mientras hacía mi trabajo, era ver como la hermandad entre hinchas de diferentes equipos se dejaba sentir.
Aquí se alienta sin importar la nacionalidad y se comparte la alegría o la derrota acompañado por las bromas y los cánticos.





Cómo es posible que este tipo de acciones terminen por asombrarme. La realidad en Perú es otra; pero bueno, eso merece otro post  .

De momento voy cerrando esta segunda entrega. En unas horas más partiré a Sao Paulo.
Será mañana muy temprano, así que terminaré de enviar el material de hoy; porque hoy también habrá nuevo video.









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