São Paulo es un país, y Brasil un continente.
La primera vez que llegué a SP tenía apenas 21 años. Era mi primer viaje fuera de casa y fuera del país.
Me encomendaron varias notas para el medio en el que trabajaba por aquel entonces. Los viáticos no eran generosos, por lo que había que ser precavido.
Solo y con una gran cantidad de responsabilidades, empecé mi travesía entre SP y Aparecida. Cada día debía viajar seis horas, tres de ida y de tres de vuelta, para cubrir diferentes notas y en la noche un despacho oficial.
No lo niego. Hubo momentos en los que daban ganas de abandonar todo y descansar. Recorrer la ciudad y probar cada una de los atractivos turísticos que señalaban aquella revista que robé del avión. En ella, varios jóvenes reían a más no poder y se empachaban con las mas deliciosas comidas del Brasil.
Mi caso era distinto. Con apenas 300 dólares para 21 días, mis comidas se limitaban entre el feijao y alguna empanada. De yapa, su guaraná antárctica; y si es helada, mejor.
Afortunadamente no gasté en el hospedaje pues unos amigos terminaron por ayudarme en ambas ciudades.
(...)
Hace unos días volví a SP. Esta vez las circunstancias fueron otras, y la compañía también. Una nada despreciable habitación en una de las mejores calles de la ciudad me daban la bienvenida.
Con una experiencia ya ganada, volví a usar el metrô. Esta vez ya no bajaba en Inmigrantes, sino en Brigadeiro. Recorrí la calle Paulista como todo un experimentado haciendo alarde de mi buena memoria y de paraderos ya conocidos.
Días antes decidí buscar mi tarjeta (así como la que usamos para tomar el Metropolitano; ya, igualita) y hacer uso de ella.
Fui y volví hasta el estadio Arena Corinthians sin problema alguno. Quise poner a prueba mis conocimientos y terminé por perderme. Lo peor vino después: no recordaba el nombre del hotel ni la calle donde se ubicaba.
No pasaron muchos minutos cuando volví a la avenida Paulista. Desde allí todo fue más rápido y mejor. Pero durante esos minutos aproveché para comparar precios, así que tomen nota y comparen*:
Moneda oficial: Real
1Dolar = 2.03R
1 botella de agua (1L) = 3R
1 plato de feijao = 15R
1 picanha= 30R
1 Guaraná Antarctica: 5R
1 Té = 2R
Movilidad:
El taxímetro empieza a marcar poco más de 4.30R desde que subes.
Usando un cálculo son algo de 40 a 50R por 20' (sin tráfico).
Un polo (marca conocida solo en Brasil) va desde 55R - 150R
Un jean: 90R
Chimpunes Adidas (versión 2014) = 199R
Corte de cabello: 80R
McDonalds (básico) 20R
*(los precios pueden variar dependiendo de la ciudad y el establecimiento).
Y es que aquí en Brasil, todo es alto y caro. Desde sus precios, sus edificios y sus calles hasta su impredecible clima.
Afortunadamente el feijao me gusta y si es con guaraná mucho mejor. Y si bien los viáticos han mejorado, toca ser precavidos; no vaya a ser que el monstruo de São Paulo termine por tragarte cuando apenas has empezado a conocerlo.
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