sábado, 21 de junio de 2014

Corre que te como

São Paulo es un país, y Brasil un continente. 


La primera vez que llegué a SP tenía apenas 21 años. Era mi primer viaje fuera de casa y fuera del país.
Me encomendaron varias notas para el medio en el que trabajaba por aquel entonces. Los viáticos no eran generosos, por lo que había que ser precavido.

Solo y con una gran cantidad de responsabilidades, empecé mi travesía entre SP y Aparecida. Cada día debía viajar seis horas, tres de ida y de tres de vuelta, para cubrir diferentes notas y en la noche un despacho oficial.

No lo niego. Hubo momentos en los que daban ganas de abandonar todo y descansar. Recorrer la ciudad y probar cada una de los atractivos turísticos que señalaban aquella revista que robé del avión. En ella, varios jóvenes reían a más no poder y se empachaban con las mas deliciosas comidas del Brasil.


Mi caso era distinto. Con apenas 300 dólares para 21 días, mis comidas se limitaban entre el feijao y alguna empanada. De yapa, su guaraná antárctica; y si es helada, mejor.


Afortunadamente no gasté en el hospedaje pues unos amigos terminaron por ayudarme en ambas ciudades.






(...)

Hace unos días volví a SP. Esta vez las circunstancias fueron otras, y la compañía también. Una nada despreciable habitación en una de las mejores calles de la ciudad me daban la bienvenida.

Con una experiencia ya ganada, volví a usar el metrô. Esta vez ya no bajaba en Inmigrantes, sino en Brigadeiro. Recorrí la calle Paulista como todo un experimentado haciendo alarde de mi buena memoria y de paraderos ya conocidos.

Días antes decidí buscar mi tarjeta (así como la que usamos para tomar el Metropolitano; ya, igualita) y hacer uso de ella.






Fui y volví hasta el estadio Arena Corinthians sin problema alguno. Quise poner a prueba mis conocimientos y terminé por perderme. Lo peor vino después: no recordaba el nombre del hotel ni la calle donde se ubicaba.

No pasaron muchos minutos cuando volví a la avenida Paulista. Desde allí todo fue más rápido y mejor. Pero durante esos minutos aproveché para comparar precios, así que tomen nota y comparen*:

Moneda oficial: Real
1Dolar = 2.03R

1 botella de agua (1L) = 3R
1 plato de feijao = 15R
1 picanha= 30R
1 Guaraná Antarctica: 5R
1 Té = 2R

Movilidad:
El taxímetro empieza a marcar poco más de 4.30R desde que subes.
Usando un cálculo son algo de 40 a 50R por 20' (sin tráfico).

Un polo (marca conocida solo en Brasil) va desde 55R - 150R
Un jean: 90R
Chimpunes Adidas (versión 2014) = 199R
Corte de cabello: 80R
McDonalds (básico) 20R
*(los precios pueden variar dependiendo de la ciudad y el establecimiento).


Y es que aquí en Brasil, todo es alto y caro. Desde sus precios, sus edificios y sus calles hasta su impredecible clima.

Afortunadamente el feijao me gusta y si es con guaraná mucho mejor. Y si bien los viáticos han mejorado, toca ser precavidos; no vaya a ser que el monstruo de São Paulo termine por tragarte cuando apenas has empezado a conocerlo.





martes, 17 de junio de 2014

Salvador, belo sono

Qué otras cosas aparte del fútbol y la música terminan por unir a hombres y mujeres de cualquier nacionalidad, edad o clase social? 




Con mi portugués un poco más fluido, recorrí el fin de semana uno de los atractivos de esta ciudad: El barrio de Pelourinho. Sus calles se asemejan a una combinación entre Barranco y La Punta (aunque también podría ser a Chucuito en el Callao).

La diversidad de sus colores junto con su arquitectura colonial la vuelven tan agradable como impredecible. Claro, y es que mientras uno va paseando por sus negocios y tomándose alguna foto, #nomejodanconlosselfies, la lluvia puede obligarte a suspender tu recorrido.





La primera rueda de este mundial ha terminado. Los resultados han sido bastante buenos. Justamente ayer volví al Arena Fonte Nova y disfruté de la segunda mejor goleada. #byebyeCR7.
Podría decirse que estuve presente en las dos goleadas de este #Brasil2014. Llámalo suerte si quieres.

Otra de las cosas que llamó mi atención mientras hacía mi trabajo, era ver como la hermandad entre hinchas de diferentes equipos se dejaba sentir.
Aquí se alienta sin importar la nacionalidad y se comparte la alegría o la derrota acompañado por las bromas y los cánticos.





Cómo es posible que este tipo de acciones terminen por asombrarme. La realidad en Perú es otra; pero bueno, eso merece otro post  .

De momento voy cerrando esta segunda entrega. En unas horas más partiré a Sao Paulo.
Será mañana muy temprano, así que terminaré de enviar el material de hoy; porque hoy también habrá nuevo video.









sábado, 14 de junio de 2014

También es mi primera vez

Pocas veces uno logra recordar ciertos detalles del día a día. Pocas veces uno logra estar presente en un mundial, y que este pueda marcar la diferencia durante los próximos años.


Ayer no fue un viernes cualquiera. Al menos no en Salvador de Bahía. Desde muy temprano, los más de 30º anunciaban un partido con sabor a revancha. 

La tranquilidad de esta ciudad se vio prontamente interrumpida por el tránsito. Miles de personas preparaban la garganta en las afuera del Arena Fonte Nova, donde los pronósticos eran tan diversos como los atuendos.

Con el rostro pintado y mi entrada en la mano, mi corazón se agitaba cada vez más. Había que avanzar rápido pues faltaba muy poco para el inicio del partido.




Ubicado en lo que vendría ser la parte norte del Nacional de Lima, dos colores marcaban la diferencia. La roja de España que quería revalidar lo hecho hace cuatro años y metros y metros más allá, un mancha naranja que venía con sed de revancha.

Pitazo inicial. Un explosión de alegría terminó por estallar en las graderías. Lo demás, es historia conocida.

Pese a haber hinchado por España, no puedo negar la emoción que sentí al estar en un estadio como este. Sentirme parte de la historia de la que se hablará por mucho tiempo, y haber logrado unir dos de mis mejores pasiones: mi trabajo y el fútbol.




jueves, 12 de junio de 2014

A volta

Tres horas separan Lima de Brasil. Esta vez será un poco más. Al menos eso dice mi itinerario. Con una escala técnica en Brasilia, y si todo marcha bien, estaré llegando a las 19:50h de allá (ojo que hay dos horas de diferencia).

Serán cuatro ciudades por donde estaré los próximos 32 días. Antes lo hice en Sao Paulo. Fue en el 2007. Ahora Brasil me vuelve a recibir con algo de bulla que no necesariamente es de alegría.



Salvador de Bahía será mi primera parada y desde allí empezaré con los relatos. A veces texto, a veces foto y a veces video.

Equipaje en mano y con las baterías bien cargadas, el blog queda abierto para contarte como es 'um dia mais em Brasil'.

Te animas?